martes 2 de marzo de 2010

El sexo indeterminado y el género singular

Me entero (que alcahuetas son las redes sociales) que en Huesca se prepara una jornada transexual. Imagino que no se tendrán que travestir todos los oscenses ese día y que se podrá ser normal durante el evento. Digo esto porque, desde nuestro adoctrinador gobierno, no paramos de recibir las consignas hacia una indefinición sexual. En un par de generaciones tan imbéciles como las que se pretende crear desde los aborregamiento izquierdistas de este país, seremos una mezcla de monos y caracoles con la meta en nuestra vida del consabido "agujero con pelo, a jodelo".
Todo da igual. Mi pareja puede ser Hannah Montana o Manolo Cabezabolo. Según el día porque ¡No me querrán hacer elegir! A veces me apetecerá ir al futbol con mi Manolo y otras de compras con Hannah. No obstante, el clima retrógrado en el que nos movemos sigue impidiendo formar matrimonios a la carta. Estoy esperando que me permitan casarme con mi coche (es calladito), con un caballo (para ir a donde yo quiera y sujetarle firmemente... las riendas), con doce o trece personas (de más de catorce semanas para que no sean pseudohumanos) y así tener siempre a alguien con quien charlar, excursionar, debatir... y un anciano rico. Sin olvidar lo más importante: hacer la declaración del I.R.P.F. conjunta. ¡No te cuento las pensiones de viudedad que nos quedarían!

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada