
Todas las empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, instituciones y cualquiera que desarrolle una actividad hacia un público o mercado tiene la necesidad de darla a conocer de la forma más eficaz posible.
Desde hace muchos años, el sistema de folletos y catálogos ha permitido llevar un mensaje unidireccional y estandarizado a los clientes, activos y potenciales, contando las novedades, las ventajas, los resultados, las ofertas o cualquier información supuestamente útil para sus receptores.
Cuando todas las empresas, grandes y pequeñas, masificaron el envío de publicidad gráfica a sus mercados, hubo que contar con dos factores, la creatividad y los acabados, unidos en el diseño. No sólo hay que decir algo interesante. Tiene que ser suficientemente atractivo para llamar la atención y permitir una sensación agradable. Por último, la repetición es el método más eficaz para conseguir el recuerdo, incluido el de marca.
Las artes gráficas han alcanzado unos niveles muy altos de calidad e, incluso, de acabados que permiten sentir lo impreso.

Desde folletos olorosos con el aroma de lo que presentan e impresiones texturadas que permiten simular el tacto de lo fotografiado hasta troquelados espectaculares que adoptan cualquier forma. La mezcla de materiales (papel, plástico, madera, metal,... genera anuncios tridimensionales enviados a domicilio que, sin lugar a dudas, asombran a su remitente.
No quisiera olvidar la evolución del mundo del embalaje que ha cambiado hasta de nombre: el packaging. Muchos productos son envase principalmente.
Si bien la publicidad gráfica cumple su misión, el devenir de los mercados obligan a seguir avanzando en el contacto con los clientes.
La velocidad que imprime el cambio impide el estancamiento y obliga a renovar la novedad casi de un modo permanente. Lo que ayer era nuevo hoy no lo es.
La exigencia de un masificado mercado en busca, a veces a la desesperada, de la diferenciación, requiere que nuestra red de ventas sea muy eficiente en su labor; es decir, llegue al mayor número de clientes y transmita, de la forma más correcta, la información de nuestra empresa. La forma correcta de transmitir la información debe ser:
Veraz: Todo lo expuesto es real.
Completa: Debe decir todo lo que queremos de nuestro producto o servicio.
Útil: El cliente tiene que verla interesante.
Humana: Ha de hacer sentir al cliente.
Políglota: Cuanto más mercado sea capaz de cubrir, mejor.
Viva: Novedosa. El reflejo de la actualización constante de nuestra empresa.
Y así, llegamos a la página web empresarial. La versión PDF del catálogo de la empresa en la que, para pasar de página, no hay que chuparse el dedo. Y poco más.
Posteriormente, se han añadido plantillas para solicitar presupuestos y, en ocasiones, solicitud de información o visita comercial.
El enfoque de la página Web sigue siendo, en muchas ocasiones, el de la publicidad unidireccional. La página lanza un mensaje al mundo (con poca renovación, en general), en los idiomas que conoce la empresa en forma de catálogo digital al que se le añade algna animación flash. Poco más. Y la mayoría se olvida de lo más importante: ¿Y qué opina el cliente que entra en la página? ¿Qué anda buscando? ¿Qué me quiere preguntar?

La Web 2.0 cubre precisamente esa laguna tan vital: La voz del mercado (sus necesidades, sus dudas, sus motivaciones, sus complicaciones, sus problemas,...) Todo lo que importa al cliente.
¿Se ha preguntado cuanto valoran los clientes potenciales la frase "realizamos productos de calidad a precios muy competitivos"?
Lo que realmente importa a cada persona que se acerca a nosotros, a nuestra Web, sólo lo sabe ella. Y nuestra misión es saber qué es y darle la respuesta que podamos ofrecerle. La diferenciación significa personalización. Dar a cada persona el tiempo que requiere para conseguir la respuesta que hemos de darle. Únicamente así podremos satisfacer a nuestro mercado. Conociendo a fondo quien es y que quiere.
El blog y el foro son herramientas que dan acceso una interactividad total con los clientes. Además, la actualización continua permite percibir, a tiempo real, la evolución de nuestra compañía y la focalización hacia esas necesidades plasmadas por las opiniones de nuestros clientes en el foro y/o blog. Además, posiciona positivamente nuestra web en las búsquedas relacionadas con nuestra empresa.

Las redes sociales nos dan la oportunidad de un tipo de venta más personal. Dedicando el tiempo oportuno, y enlazando las entradas formativas e informativas de nuestro blog, llegaremos a darnos a conocer como expertos en nuestra materia. Buscando con paciencia y constancia, iremos encontrando a clientes potenciales por la red y, por que no, invitando a nuestros clientes actuales a compartir la experiencia.